sábado, 31 de julio de 2010

Divagando...

Miro hacia sus manos... temblaban, pero no habia sangre en ellas. Tampoco signos de violencia que le dijieran que lo que yacia frente a el era obra suya....
La calle estaba desierta, y la plaza en penumbras. Miró a todos lados, "no hay nadie, si algo hice, nadie me vio" penso.
Seguia temblando, sudaba... el sudor le mojaba los ojos y la vista se volvia borrosa... solo veia como el rojo teñia el suelo...
La culpa comenzo a apoderarse de el... penso en todo lo que venia, el juicio, los dedos acusadores, toda una familia llamandolo asesino y deseando que se pudra en la carcel...
Debia aprovechar, nadie lo habia visto. Se agacho a recoger al occiso cuando sintio un voz...
- chuta! amigo, dejelo a un lado no mas, pa' que no moleste el paso de los autos. - dijo el titular de la voz, que miraba a unos cuantos metros.
voltio la vista hacia el, y en esa accion pudo ver un auto en la esquina... era el suyo, comenzaba a recordar algunos hechos...
manejaba a prisa... no recordaba porque, pero lo hacia... algo de alcohol puede ser... neblina baja... multiples factores que conllevaron a una muerte...
- uuuf lo hiso bolsa amigo!! lo atropello con todo!! quedo molido el pobre!!
la actitud del transeunte le impresiono... "que onda este tipo?"... limpio sus ojos para ver a quien se maravillaba con su asesinato...
- pucha, pero por lomenos, se nota que se murio al tiro... por lo menos...
-si, por lo menos - respondio, entregandole una mirada acusadora al indiferente sujeto.
-bueno, atropellan perros todos los dias!
Nuestro "asesino" volvio la vista al cadaver, recordando todo...
-si, - respondio entre risas - un perro mas, un perro menos.

domingo, 25 de julio de 2010

II

Por las tardes el pintor salia a caminar... comenzaba sin rumbo y al poco andar agarraba alguna ruta.
No importaba lo lejos que le llevara, el siempre seguía por donde el camino le indicara... "quien quizás por ahí encuentre lo busco" se decía mientras un pie superaba al otro, en el sucesivo acto de caminar.
Un día se encontró con una muchacha de bella imagen y leve andar. Sin siquiera saludar le pregunto: "¿Quieres ser mi inspiración?" La muchacha de tímidos, pero hermosos ojos lo miro enrojecida y con una sonrisa en los labios le dijo "No".
El pintor, sin decepcionarse, siguió su rumbo; y día a día lo siguió haciendo, ganando más y más "no" como respuestas y, de vez en cuando, recibiendo una cachetada ante la pregunta. Sin embargo no desespero.
Cuentan que determinada tarde, en una de sus andadas, encontró al borde del rió una bella mujer, de cabellos largos y rostro amable. No se quiso acercar, no quiso preguntar. Corrió hasta su casa a contarle a la tela, quien recibió los pincelazos como aquel confidente que siempre escucha, sin dar opinión alguna.

miércoles, 21 de julio de 2010

Inauguracion.

El camino de pronto se abrió; el no supo como ni quiso saberlo, solo siguió por el. Siguió como quien sigue a su maestro, a su tutor, siguió como el rió en busca del mar; simplemente siguió, sin razones, dudas o arrepentimientos.
Cuando el viaje ya era largo y la noche mostró sus primeros brotes, el noto que le faltaba algo, algo que quedo tras ese camino que un día decidió tomar.
Al principio no quiso volver, respetando su decisión, con el orgullo intacto, siguió adelante a pesar de sentir que parte de el se quedaba atrás.
Al tiempo de nuevo pensó en volver, recordando aquello que dejo; pero al volver la vista atrás noto que la rama que un día vio brotar hoy era el tronco de un macizo árbol, cuyas ramas se oponían a aquella ansia de retorno. No quedo mas que seguir, con el vació que significaba, solo debía seguir.
Un día, mientras caminaba, una rama que por su costado se situaba, le abrió el paso a la mirada. La curiosidad venció y le permitio notar el rió que bordeaba su camino.
Aguas cristalinas y de rápido andar, sobre el cual flotaba sereno aquello que tanta falta hacia dentro de el. Primero quiso atravesar la arboleda, lanzarse a las aguas y recuperar aquello tan preciado, pero pronto comprendio que era otro el camino deparado...
En las aguas la cosa amada avanzaba a gran velocidad... pronto sobrepaso a nuestro amigo, quien entendió que desde un principio sus caminos eran otros.




Así, me doy por inaugurado.