martes, 1 de noviembre de 2011

un unicornio real.

La resplandeciente entidad llego hacia mi en un profundo sueño que aún se me hace demasiado real. Pronunció unas palabras en ese onírico idioma que nunca sabré traducir y se marcho con la velocidad que solo las esquivas visiones nocturnas suelen adquirir. Desperté algo sobresaltado, "estupideces" fue mi primera impresión. Pero el sueño no me abandono; el haz de luz seguía en mi, paso a paso, y ahora hasta cobraba una forma tan cierta como a la vez incierta.
"Un unicornio", dije para mi, mientras transitaba por alguna poblada calle. Claro que más podía ser, un mitológico e inexistente animal con forma equina. "Que estúpido", fue mi segunda impresión, no muy distinta de la primera.
Pero al parecer el día se llenaba de sinsentidos, y mi cabeza se esforzaba por retenerlos... una idea rondo mi mente por un eterno minuto; "el unicornio es real", esta vez si soné como un loco, por suerte sin aparentes testigos. Si, no había duda alguna, el sueño, en si mismo, no podía si no ser real, y yo, como el sujeto soñador, no podía si no creer en el! Así, resonó en mi cabeza que en principio es imposible soñar cosas increíbles, porque en el sueño lo creíble suele ser imposible.
Si, suena complicado, pero en un simple momento aclaro todo en mi. El unicornio era tan cierto como yo! es tan cierto como yo! Viéndolo así, solo existe un impedimento para que los unicornios puedan existir; nuestra falta de imaginación.
Y así, con esta certeza, me largue a caminar, con una estúpida sonrisa en el rostro y mi unicornio en mi cabeza (espero no perderlo).

No hay comentarios:

Publicar un comentario