lunes, 23 de agosto de 2010

Por Ahora Sin Titulo

Un hombre y una mujer sentados en un arenoso mar de inmensidad.
Un viento ensordecedor los abraza, envolviéndolos de eso que algunos llaman amor. Pero por ahora es solo arena, por ahora solo algo ordinario, común.
De pronto, el gira su cabeza y con un esfuerzo sobrehumano esboza lo que pareció ser un saludo; "Hola" se dejo escuchar entre la desértica tormenta.
Pero ella no se inmuto, no escucho mas que esa brutal brisa que al mundo azotaba.
"Oye! Puedes Escucharme?!!" este fue el siguiente intento, que le destrozaba la garganta.
Pero no recibió respuesta alguna, su voz no podía contra el eólico aliento que reinaba.
"Puedes Escucharme?!!" un nuevo intento, igual de infructuoso, pero mas doloroso.
Las fuerzas escaseaban, pero, haciendo caso omiso del dolor y del cansancio, elevo un brazo y lo dirigió hacia ella; toco su hombro y repitió un agónico "Puedes Escucharme?".
Pero su voz no era tal en medio de esta tormenta, y la mujer no pudo distinguir entre aquel toque en el hombro y el resto de los toque que el viento y la arena le daban.
Notando su fracaso, al hombre solo le quedo llorar; la suma de su frustación con el dolor del esfuerzo que llevo a cabo daban como único resultado posible el llanto.
No obstante, el soplo reinante se apiado del desconsolado hombre y como el mas gentil de los gestos dirigió una lágrima hasta la cara de la mujer...
Ella sintió aquella humedad, en esta desértica atmósfera no le fue difícil, y volteo su cabeza hacia donde al parecer provenía aquel liquido toque. Al completar la acción encontró al hombre cuyo llanto le llamo.
Lo miro, y con suave gesto le sonrió, dejando escapar de sus labios un tierno "Hola".
El, con la garganta destrozada y los ojos húmedos, solo pudo devolver la sonrisa, para luego, con firme mirada, pedirle que no deje de hablar.

sábado, 21 de agosto de 2010

Visita Villa Grimaldi.

Hoy, junto a mi curso, visite Villa Grimaldi... Estoy conciente que me faltaran palabras para expresar lo sentido, que me quedare corto en las descripciones y que quizás no sepa expresar lo que realmente significo para mi esta visita, pero haré el intento;
Mi primera impresión no fue la que esperaba... estaba dispuesto a entrar a un lugar cargado de tristezas y sufrimientos, un sitio que me generaría rechazo... pero no, me impresiono la tranquilidad que se respiraba... no obstante, podía sentir que ese no era un sitio que pasaría desapercibido en mi vida...
Cada rincón tenia algo de ese dolor que sufrieron miles de compatriotas; cada árbol, cada ave trinando, cada soplo del viento me contaba una historia que es difícil de reproducir...
Supongo que no sentí nada en particular, sino una sucesión de sentimientos, un conjunto de cosas que solo supe traducir en "algo en la guata" cada vez que me preguntaban.
A ratos me apartaba del grupo y caminaba solo por la dependencias del parque, como intentando interactuar con este... el parque era tranquilo, y me preguntaba como un lugar así pudo ser instrumentalizado para algo tan atroz? como el hombre llega a tal nivel de odio y ambición para pasar por encima de otro seres humanos, atropellando todos los derechos humanos de este, con un nivel vergonzoso de alevosía?
Todos podemos tener respuestas distintas a esas preguntas, y es valido... en lo que no podemos discrepar es en el compromiso que debemos asumir como sociedad, en que no podemos permitir que esto vuelva a ocurrir! y la única vía es evitando el olvido!!

lunes, 16 de agosto de 2010

Quien me quiere conocer?


Derecho Humano - Silvio Rodriguez

Pido que no me miren bien,
pido que no me miren mal.
No me miren que no estoy.

Yo pido, pues, que no me admiren
yo pido, pues, que no me sigan,
que sólo estoy cantando un poco por cantar.

Pido una noche bien sencilla.
Pido una noche bien humilde para mí.
Pido una noche
bien pequeña para estar solo.

¿Quién me lo iba a decir
cuando buscaba junto al mar
caracoles de dolor?
Si me llegan a conocer
por aquel tiempo, ay de mí:
hubiera sido hazmerreír y no yo.
Y todo es culpa de mis manos
—no han visto de cerca mis manos aún—:
son de metal
duro y blando, como yo.

¿Quién quiere hoy venirme a ver,
quién quiere sentirme dormir?
¿Quién me quiere conocer?
¿Quién me va a decir que me conoce
y pondrá sus manos al fuego
para quemarse hasta el recuerdo?
¿Quién quiere feria con desastre?
¿Quién quiere un beso del recelo?
¿Quién quiere más
y me deja luego en paz, ya?

¿Qué esperan del hombre inferior,
qué esperan del hombre común
que no sabe del amor?
Si sólo somos espejismos,
resumen en efervescencia,
besos prohibidos a la puerta del sol.
¿Qué esperan, pues, de una sombrilla
con colores de pesadilla?

Fuera de mí
y no miren para atrás jamás.
Fuera de aquí
y no miren para mí jamás.

No son pocas las canciones de Silvio con las que me siento identificado; pero hoy por hoy, esta es una de las que deberia escuchar todo aquel quisiera conocerme sin tener que hablar conmigo...
Una cancion que hago mia, despues de todo, y como dijo Neruda: "La poesia no es de quien la hace, sino de quien la ocupa".
Para quien quiera escucharla:
http://www.youtube.com/watch?v=qQ9zBCCaBos&feature=related
Saludos.