En ocasiones, las puteadas iban acompañadas por escupitajos, piedrazos y otros improvisados proyectiles lanzados con gran precisión... ahora que lo pienso, demasiada precisión... recuerdo haber recibido botellazos, monedazos, e incluso papeles prendidos!! Es que los puteadores eran cosa seria.
En la vereda opuesta estaban los "bienvenidores", que eran muy fomes, acogedores, buena gente, pero fomes. Te estrechaban la mano, te daban un abrazo, eventualmente te daban una palmada en la espalda con ocasión del abrazo, y muchas palabras dulces. Suena lindo, pero al cabo de 15 minutos en ese ambiente las nauseas comienzan a hacerse evidentes; y, créanme, no trato de hacerme el rudo, el clima ahí eran nauseabundamente acogedor!!
Es por ello que decidí caminar por el ecuador de este angosto camino, procurando recibir la menor cantidad posible de botellazos, y de hacer oídos sordos a aquellos seres de naturaleza repulsivamente similar a la del "vecinirijillo" de Homero Simpson; cuidando siempre de ser suficientemente vilipendiado y de recibir una dosis recomendable de palabras lindas... después de todo, de eso se trata la vida no?