miércoles, 23 de marzo de 2011

El Teatro de la Vida

Cada uno es protagonista de su vida, de eso no hay duda. Aunque en algunos casos se note demasiado la mano del director, o en otros el mismo actor sea quien dirige, siempre nuestra vida tendrá en el tope del casting nuestro nombre.

Lo lindo de esto es que generalmente compartes escenario con otros actores, otros protagonistas de sus propias vidas, que vienen a aportar y a enriquecer nuestra obra. Es decir, se mezclan dos mundos, dos montajes, con dos diferentes perspectivas.

Así muchas veces nuestros coprotagonistas nos roban la película, aunque sea por un tiempo, convirtiéndose en parte esencial de la puesta en escena, volviendo insulsos los momentos en que no coincidimos en las tablas.

He visto como muchas obras se confunden de tal forma que se hace imposible distinguir la una de la otra, donde llega a parecer que hasta los monólogos los hacen de a dos. Es algo lindo, pero a la vez peligroso, ya que al separarse los guiones quedan demasiados espacios en blanco que antes se llenaban con una dupla actoral que difícilmente actuara junta una vez más.

Ahora que menciono los guiones; creo que son algo muy particular, puesto que los vamos armando conforme actuamos. Improvisamos diariamente, cada paso, aunque a veces pareciera que repetimos una y otra vez nuestras pasadas actuaciones. Es que la memoria es una gran aliada cuando debes ir improvisando por ahí. Aunque nuestros flashbacks son tan débiles que terminamos por cometer los mismos errores, o incluso algunos peores. Las mismas fallas, pero con la sensación de haber improvisado…

domingo, 6 de marzo de 2011

El Viejo Loco *

Hoy era uno de esos días, el no tenia dudas de aquello. "Hoy es mi día!" pensó. Y todo le hacia pensar eso... el aire, el aroma en el ambiente, el cantar de la ciudad, todo. Hoy era el 'Hoy' que el estaba esperando hace tiempo ya... hace algunos meses diría yo, aunque si me apuran diría que supera el año...
Y salio de su casa, airoso ante este tan esperado día, buscando alguna señal que le dijera donde empezar. Un árbol quizás? una señalética personalizada para el? o quizás un par de de rocas atravesadas en las calles que le indicaran por donde no ir... Pero no, nada de eso, solo camino hacia su destino primario; el centro bip! de la esquina, porque sin saldo en la tarjeta eran acotados los lugares donde podía ir.
Una vez cargada la tarjeta, y también el estomago, ya que aquel centro de recarga también las oficiaba de almacén, se dispuso a buscar el inicio de este gran día, quizás olvidando que días como este no empiezan a las 00:00 hrs., sino que uno se los construye a lo largo de la vida... pero había que partir por algo, ya que por mucho que se haya labrado este día en el pasado, con inactividad en el presente solo lograría desperdiciarlo.
Para partir una micro, que lo llevara a algún lugar... una vez adentro sintió como todos le miraban. "Todos lo notan - pensó - hoy es mi día". Pero se equivocaba, porque lo que la gente veía en el era a una persona sonriente en medio de un estresante ambiente, en pocas palabras un loco o alguna clase de psicópata. Pero esquivo las miradas, "envidia" pensó, y siguió raudo pensando "Este es el día, este es mi día!".
Pero en Santiago, como en la mayoría de las capitales del mundo, es difícil encontrar el tipo de cosa que busca nuestro amigo, ya que sin dinero solo encontraras un "lindo" paisaje para mirar (ya que aun no encuentran el valor por hora de mirada a la ciudad, pero se siguen esforzando, y se que algún día lo hallarán). Entonces, ¿donde buscar cuando en tus bolsillos faltan pesos y en tu cabeza sobran sueños? Una difícil pregunta para un hombre cuya única certeza es que 'hoy puede ser un gran día' (disculpa por el plagio Serrat).
Nuestro amigo se limito a caminar, a mirar gente, a sonreírle, pero no le fue bien... Que hostil puede ser tu propia ciudad cuando acudes a ella en busca de iluminación... la única iluminación que encontró fue la que las vidrieras otorgaron una vez llegada la noche.
Decepcionado, solo quedo el retorno a casa, con el pensamiento de que hoy era el día... o quizás no... Eso nunca se sabe con exactitud. Una vez en el hogar, comió algo y se acostó pensando en el fracaso, pero que también podrán venir otros días...
A la mañana siguiente el hombre se levanto con una idea en la cabeza "Hoy es uno de esos días! Hoy es mi día!!".

* Basado en una frase de la canción “Llover Sobre Mojado” de Silvio Rodriguez: “Y en el espejo veo al viejo loco, que cada piensa que es su dia…”

Video de la canción para quien quiera escucharla:

http://www.youtube.com/watch?v=xnbY6SdT8aM

viernes, 4 de marzo de 2011

Depredador

El acecho... para el diccionario 'acechar' es "Observar cautelosamente", pero obviamente se queda corto en esa definición. Porque acechar es más que eso; es, primero que todo, un acto de concentración absoluta, olvidar todo lo que te rodea y enfocarte en tu presa; también significa un proceso mental importante, porque mientras se acecha se esta pensando en como abordar a la presa, se esta imaginando el como terminara esto; además el acecho es el principio, es un punto de partida. Desde que adoptas posición de acecho debes estar dispuesto a terminar lo que empezaste, para bien o para mal...
Agazapado, con la vista fija y una respiración casí imperceptible está un astuto cazador. Yo lo veo a una estrecha distancia, a pesar de que él no ha notado mi presencia. Se podría decir que yo estoy a su acecho... la presa hace su vida sin percatarse de los ojos que la observan, ni siquiera ha presentido que algo pudiera salir mal... El depredador comienza a moverse, ya ha decidido como terminar lo que ha comenzado, y, siempre con la cautela a su lado, se acerca sin que nadie lo note. La presa, no obstante el cuidado de su acechador, comienza a sentir ese aire frio que te indica que algo podría salir en los próximos minutos, se inquieta.
El depredador comienza a oler aquel temor, lo saborea, y aquel sabor le indica que llego la hora. Se incorpora derrepente, y en menos de un segundo se abalanza sobre la victima, quién realiza un esteril intento de huida. Pero contra un buen depredador son pocas las presas que pueden salvarse.
El victorioso cazador saborea su motin y la mayoria de los presentes hace una mueca de asco... es fascinante, pero algo repugnante ver a un gato atrapando a un raton.