"En que piensas?" preguntó en voz alta el hombre que estaba inmediatamente al frente suyo... Él no contesto, y siguió con su puño apretado y la vista fija... se miraron directamente a los ojos; ojos irradiados de rabia, casi lastimaban de sólo verlos... el hombre no pudo sostener aquella mirada asesina, y desvió su vista al suelo, logrando ver el arma en la mano de quien lo miraba tan intensamente.
"Espera! no estarás..." se detuvo, el arma se posaba ya frente a su rostro, "vamos, no quieres hacer esto" dijo el hombre intentando usar la psicología, "te odiarás por el resto de la vida" agregó, apelando también a la compostura... mas la compostura había abandonado hace mucho tiempo aquella sala. De pronto el hombre accionó el gatillo, desenvolviendo la furia del arma de fuego sobre aquel que se posaba ante él.
Un estruendo terrible se dejó oír. Retumbo un par de segundos más. Luego vino un pitido agudo, y de pronto, silencio... Hermoso silencio; muda bendición que el hombre había esperado por mucho tiempo, demasiado tiempo... más del que el mismo creyó poder soportar...
Respiró hondo, cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás. Al fin. Tarea cumplida. A pesar de que era el instante perfecto para que una fanfarria entonara un triunfal "Taraán!", estuvo contento de que esto no interrumpiera esa perfecta ausencia de sonidos de toda clase. Por un momento no hubo mejor orquesta que su respiración; inhala, exhala, inhala, exhala... una vez y otra...
Pero, de un momento a otro algo le dijo que este perfecto momento seria interrumpido. Cortó la respiración y agudizó sus sentidos. La pistola aún humeaba y la mano que la empuñaba comenzó a temblar... Abrió bien los ojos y examinó cuidadosamente la sala... nada, estaba solo, y eso de pronto se le antojo peligroso...
"Oye" se escuchó de pronto.
El hombre se sobresaltó, comenzó a mirar desesperadamente hacia todos lados, y alzó nuevamente el revolver... pero un segundo llamado lo hizo entender que la amenaza no se iría con balas...
"Oye, en serio creías que por disparar al espejo yo desaparecería??" sentenció la voz.
El hombre cayó de rodillas al suelo y comprendió que sólo había una forma de acallar la voz... esta vez el arma seria de gran ayuda...